VIAJE AL INTERIOR DE UN HUERTO

Intervención en un huerto de regadío abandonado. Nigüelas. Granada.
AUTORES: Juan Antonio SERRANO GARCÍA y Paloma BAQUERO MASATS
COLABORADORES: Athisa Medioambiente.
MAQUETA: Manuel Peñalver.
TIPOLOGÍA: Recuperación y puesta en valor de un huerto de regadío abandonado.
AÑO: Redacción del proyecto Diciembre 2O1O
Inicio de obra Julio 2O12
Cese de la actividad Abril 2O13 (Continuación por parte del Ayuntamiento en solitario)
CLIENTE: Ayuntamiento de Nigüelas
PRESUPUESTO: 46.000 euros
SUPERFICIE: 3.100 m2
FOTOGRAFÍA: Estudio SERRANO + BAQUERO y Javier Callejas Sevilla
PREMIOS:
1° Premio en el concurso para la realización de un parque junto al Ayuntamiento de Nigüelas.
Seleccionados en la 8ª Edición del Premio Internacional Rosa Barba de Arquitectura del Paisaje.
Seleccionados en la VI edición de los Premios de Arquitectura Enor.
Catalogados en la 4ª Edición (2O12-2O13) de los premios de la fundación Arquia Próxima.
Seleccionados en la XIII BEAU - Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo.
PUBLICACIONES:
Catálogo Arquia Próxima. Convocatoria 2012-2013. Ciudad y Territorio.
Libro VI Premios Enor 2014. pg.455
Revista ON Diseño. 35 Arquitectos emergentes pg.168-171
Rassegna di architettura e urbanística 147 pg.33
Periódico de la XIII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo. pg.44
Catálogo de la XIII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo. pg.391

MEMORIA RESUMEN:
"Mis primeras emociones están ligadas a la tierra y a los trabajos del campo. Por eso hay en mi vida un complejo agrario, que llamarían los psicoanalistas. Amo a la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones. Mis más lejanos recuerdos de niño tienen sabor de tierra. La tierra, el campo, han hecho grandes cosas en mí vida. Los bichos de la tierra, los animales, las gentes campesinas, tienen sugestiones que llegan a muy pocos. Yo las capto ahora con el mismo espíritu de mis años infantiles. De lo contrario, no hubiera podido escribir Bodas de sangre."

GARCíA LORCA, FEDERICO. Entrevista de R. Luna. Crítica, Buenos Aires. 1934


Se propone la puesta en valor y en uso de un huerto abandonado que ha permanecido intacto en el límite del núcleo urbano y los cultivos agrícolas, haciendo un ejercicio de memoria y ofreciendo al pueblo un nuevo espacio público: un huerto de gestión colectiva, un parque y un espacio escénico usado como cine de verano, escenario para actuaciones y conciertos y plataforma para la conocida banda del pueblo.

En este huerto, multitud de personas entrevistadas solían jugar de niños, pasando las mañanas bañandose en las acequias, escondidos trás los membrillos o merendando a la sombra de la encina mientras sus padres o abuelos lo cultivaban.

La intervención pretende recuperar estas memorias utilizando y poniendo en valor los elementos preexistentes. Un camino excavado en el huerto, uniendo los puntos estratégicos detectados hace posible entender el lugar, el olor de los membrillos, la sombra de la encina, las vistas de valle y el sonido del agua, que es acumulada en dos albercas para el riego del nuevo huerto, gestionado por talleres de empleo, los niños del colegio o los jubilados del pueblo.

Una única acción es llevada a cabo para realizar el proyecto: el desplazamiento de material, de forma que la tierra extraída para generar el camino es apilada para regenerar el huerto. Al final del camino, el escenario, bajo el que se sitúan el almacén y los camerinos es situado aprovechando una pantalla acústica existente, formada por castaños.

Para aliviar la alta tasa de desempleo del pueblo, se decidió establecer turnos de 15 días de forma que el mayor número de habitantes pudiera trabajar. De igual forma, todas las empresas participantes fueron del municipio. Esto ha derivado en un sentido de apropiación del parque que hace que mantenga el carácter identitario que tenía, habiendo sumado una capa más, realizada por los propios habitantes, a la historia de este lugar.

Nuestro papel en este proyecto ha consistido en la mediación entre las distintas necesidades y deseos del ayuntamiento, los vecinos y los operarios como trabajadores y como futuros usuarios, siendo la intervención el resultado de las distintas circunstancias que han rodeado el escenario del proyecto: Moisés tenía que vigilar sus ovejas en la parcela de al lado en su turno, Serafín traía herramientas de su antigua empresa constructora para trabajar más rápidamente, los planos se desaparecían continuamente, los vecinos paseaban por la obra contando sus ideas y recuerdos de este lugar y la alcaldesa observaba el proceso desde su balcón.

El material utilizado fue solamente hormigón armado, debido a su escaso coste (contábamos con un presupuesto de 46.000 euros), su facilidad de ejecución, la posibilidad de servir de banco su espesor y las preocupaciones por el mantenimiento y el vandalismo por parte del ayuntamiento.