33 VIDRIOS DESPLAZADOS

Reutilización de vidrios para nuevos usos. Santa Paula. Granada.
AUTORES: Juan Antonio SERRANO GARCÍA y Paloma BAQUERO MASATS
TIPOLOGÍA: Adecuación de un sótano como academia en diez días.
AÑO: 10 días entre Diciembre 2O12 y Enero 2013
CLIENTE:Academia IPAO
PRESUPUESTO: 4.500 euros
SUPERFICIE: 150 m2
FOTOGRAFÍA: Javier Callejas Sevilla y Estudio SERRANO + BAQUERO
PREMIOS:
Catalogados en la 4ª Edición (2O12-2O13) de los premios de la fundación Arquia Próxima.
2° Premio de los Premios A+ en la categoría de mejor proyecto de Arquitectura Sostenible.
Seleccionados para la fase final de los premios Premios Lamp Lighting Solutions 2013.
PUBLICACIONES:
Catálogo Arquia Próxima. Convocatoria 2012-2013. Interiorismo y Rehabilitación.
Artículo en Acciones Comunes
VIDEO: 33 Vidrios Desplazados en Vimeo

MEMORIA RESUMEN:
"Un día encontré entre un montón de chatarra un sillín viejo de una bicicleta y justo al lado un manillar oxidado. Inmediatamente las dos partes se asociaron en mi imaginación. La idea de la cabeza de toro me vino a la mente sin reflexionar sobre ella. Solamente tuve que soldarlas. (...) Quizás debí tirar la cabeza de toro. Arrojarla a la calle, al arroyo, a cualquier sitio, pero tirarla. Entonces habría pasado un obrero y la hubiese recogido. Quizás se hubiera dado cuenta de que con aquella cabeza de toro podría hacer un sillín y un manillar. Y lo habría hecho. Hubiera sido extraordinario."

Picasso explicando su obra Cabeza de Toro a Brassaï
Brassaï, Gilberte, Conversaciones con Picasso, Turner, Madrid, 2002

Consideramos importante que la arquitectura centre su mirada en lo existente antes de intervenir, ya que antes de añadir algo nuevo puede ser conveniente trasladar, dar la vuelta o transformar lo que allí había, siendo en algunas ocasiones estas acciones suficientes para resolver el proyecto.

El desmantelamiento de una academia y la adecuación de otra para acoger más alumnos propician el desplazamiento de un material que iba a ser desechado. El proyecto se basa en la reutilización y optimización de los recursos existentes, dando respuesta a las necesidades del cliente con un presupuesto mínimo y no generando ningún residuo en el proceso.

A finales del año 2012 el centro de formación IPAO decide abandonar uno de los dos locales en que se aloja, en el que se encuentra en régimen de alquiler, para realizar todas sus actividades en el otro, que es de su propiedad. Para ello necesita acondicionar el sótano de este último, aumentando el número de aulas para poder dar cabida a todo su programa en un espacio más reducido. En el mes de Noviembre se encarga el proyecto a un arquitecto técnico, que propone compartimentar el sótano con tabiques de cartón-yeso, debido a la escasez de presupuesto y la dificultad para abordar una intervención más ambiciosa.

Para abandonar el local alquilado el cliente debe despejarlo por completo y dejarlo tal y como lo había encontrado 10 años antes. Es en ese momento cuando comienza nuestra participación en el proceso.

Ayudando en la limpieza del local debido a nuestro vínculo personal con los propietarios de la empresa, descubrimos que en la academia a punto de ser desmantelada existían 34 vidrios translúcidos, dispuestos como cerramiento de las aulas. Estos vidrios iban a ser desmontados y tirados, mientras que para ampliar el programa docente del local que conservaban pensaban comprar e instalar paneles de cartón-yeso.

Considerábamos este material perfecto para ser reutilizado y asumir el programa de necesidades pensado para el sótano, ofreciendo grandes posibilidades en combinación con un adecuado sistema de iluminación, por lo que convencimos al propietario para parar la obra (ya se habían comenzado a construir las particiones de cartón-yeso) y repensarla.

La propuesta que les hicimos consistía en el desplazamiento de estos 34 vidrios¹ encontrados para conformar con ellos las nuevas aulas, realizando esta operación durante los 10 días de vacaciones de Navidad, el único momento en que ambas academias estarían vacías. Pero más allá de la recuperación de un material que iba a ser desechado, nuestra intención era la de dotarlo de una "nueva vida", darle una segunda oportunidad basada en un total protagonismo, no sólo del espacio sino también de la actividad generada. Con tal fin colocamos los vidrios de forma que funcionaran como pizarra de cada aula y como pantalla para proyección tanto desde el interior como desde el exterior.

El trabajo consistió entonces en la disposición de una nueva envolvente translúcida que asumía los tabiques de cartón-yeso que ya se habían construido, y respondía en su forma y dimensión estrictamente a los vidrios recuperados, ajustándose a los diferentes anchos que poseían los mismos.

Durante la obra uno de los socios decidió que no quería vidrio en su despacho, por lo que hubo que desmontar 4 piezas. Pensamos en un uso alternativo para las mismas, no sólo con el fin de no generar ningún residuo, sino también para continuar el proceso mediante el cual los objetos no tienen un final predefinido sino que podemos reformularnos hasta el infinito dando lugar a nuevas historias y reconfiguraciones, que además de económica y energéticamente óptimas, nos resultan de gran interés ya que asumen resonancias de sus vidas anteriores. Finalmente los 4 vidrios sobrantes fueron cortados y apilados formando un banco, de forma que los alumnos de la academia ahora se sientan sobre los vidrios entre los que daban clase en el local que dejaron.

No pretendemos que el nuevo uso que hemos dado a estos objetos reutilizados sea el definitivo, sino que esperamos que el proceso de transformación iniciado con esta acción continúe, de forma que en el futuro alguien observe el banco y decida que puede hacerse un despacho o cualquier otra cosa con él, dando lugar a nuevas historias y reconfiguraciones. De esta forma se entiende el proyecto de arquitectura como un paso más dentro del largo proceso de transformación de lugares y objetos, un eslabón más de la infinita cadena que supone el tiempo.

Con este procedimiento no generamos ningún residuo en el desmantelamiento del local alquilado, reutilizando todo lo que encontramos. Los perfiles que sujetaban los vidrios, que nosotros no podíamos reutilizar para el proyecto, fueron desmontados por nosotros mismos y vendidos al peso a una chatarrería cercana para su reciclado. El dinero que obtuvimos de esta venta fue parte de los honorarios por el proyecto.

La envolvente de vidrio hace partícipes de la actividad a los alumnos a ambos lados del mismo, dejando intuir sombras, dibujos y escritos de las diferentes materias impartidas, proyecciones y reflejos. La iluminación se convierte en elemento importante en la configuración del espacio y su percepción cambiante a lo largo del día, generando una experiencia diferente en los alumnos, visitantes y profesores, dependiendo de la situación en la que se encuentre la academia. El presupuesto era realmente escaso, por lo que recurrimos a resolver la totalidad del proyecto con tubos LED de 1,50 y 1,20 metros de longitud, con un total de 28 unidades.

Esta elección derivaba en un coste de instalación muy reducido que podía realizarse en unas horas, algo muy importante debido a los pocos días disponibles para ejecutar el proyecto. Se invirtió un único día en toda la instalación eléctrica, consiguiendo los resultados esperados para el correcto funcionamiento de los 33 vidrios como envolvente, pizarra y pantalla de proyección. Los tubos LED colocados, de 23 W de potencia, tienen una vida útil mínima de 50.000 horas. El reducido consumo, junto con el ahorro en costes de mantenimiento, los convierte en una solución óptima para las circunstancias del cliente.

Debido al escaso espacio disponible no se optó por la combinación de un sistema de iluminación directa y uno de iluminación indirecta. Sin embargo, gracias a los materiales elegidos para la separación de las aulas (una partida de policarbonato translúcido fuera de stock) y para aislarlas del exterior (vidrio translúcido), la luz indirecta se filtra desde los espacios que rodean a cada aula, ya sea de las áreas de circulación o de las aulas colindantes. Como puede observarse, el sistema de iluminación utilizado no es sofisticado. Sin embargo, consigue dar respuesta a las necesidades del cliente con un presupuesto mínimo y además permite cualificar el material desplazado y reutilizado dando lugar a interesantes experiencias y configuraciones, permitiendo la transformación y adaptación de los distintos espacios a los requerimientos de cada actividad.

Puede que los paneles de policarbonato desaparezcan temporalmente del interior del pliegue de vidrio, funcionando éste como un único aula, como dos, o bajo cualquier configuración requerida, adaptándose el proyecto a cualquier situación y dando lugar a una experiencia distinta en cada una de ellas.

[1] En el origen fueron descubiertos 34 vidrios a punto de ser eliminados pero durante el desmantelamiento de la academia uno de ellos se rompió, el número 28. Dado el escaso presupuesto no fue sustituido por uno nuevo y hubo que modificar la forma del nuevo pliegue translúcido adaptándolo a una nueva longitud.